¿La ciencia sólo es para los científicos?

En un correo electrónico colérico que recibimos, proveniente de un individuo que se hace llamar “Lástima”, se despedaza esta revista y se le manda a lo más oscuro del averno. ¿Tanto odio hemos generado con nuestros comentarios? ¿Resulta entonces que somos los villanos de la historia? ¿El placer de disentir genera tanta desesperación y desprecio?

Uno de los puntos más curiosos de esta diatriba es que se niega el papel de los que hacemos esta revista y de algunas plumas que nos comparten reflexiones y artículos de divulgación científica. Se nos acusa de no contribuir a la ciencia en México y de no tener registrada esta publicación ante algún organismo universitario de prestigio. ¿Es que alguna vez dimos a entender que somos la esperanza para la ciencia en este país?

No. No somos científicos, sino divulgadores científicos y escépticos que buscamos compartir el maravilloso mundo de la ciencia y criticar en la medida de nuestras posibilidades todo tipo de seudociencias que se cruzan en nuestro camino. Y como divulgadores, creemos que el público debe tener acceso a la ciencia y la crítica a las seudociencias de una manera clara, amena aunque rigurosa (en palabras de Martin Bonfil). No somos una revista científica especializada, ese nunca ha sido nuestro objetivo.

El correo de “Lástima” también ofrece una perspectiva que deseamos combatir: que la ciencia sólo es para los científicos. Si eso es cierto, entonces estaríamos en aprietos, ya que la ciencia, vista como una torre de marfil, de pertenecer sólo a los científicos, estaría en riesgo de perder su financiamiento. Los políticos dirían sobre la labor científica: “y a nosotros qué nos importa esa actividad si los científicos se la guardan para ellos mismos. Quizás ni nos beneficie y no tenga sentido darle recursos”.

La divulgación científica es una labor necesaria para que la sociedad comprenda la importancia de la ciencia. El divulgador debe tener el talento y la capacidad para llevarla a cabo, y no todos los científicos tienen la habilidad para transmitir los conocimientos científicos de una manera clara para el público. “Lastima” menosprecia la divulgación y opina que es una pérdida de tiempo, mientras que lo importante es la investigación científica. ¿Entonces la ciencia es sólo para los científicos? ¿Los divulgadores y gustosos de la actividad científica no tienen nada que ver?

El equipo que prepara la revista Razonando considera que la ciencia debe ser para todos, y que debe estar abierta a discusión por parte de divulgadores, filósofos, sociólogos y público en general. Sólo de esta manera podremos entender qué tan útil puede sernos y en dónde debemos tener cuidado. Y aceptémoslo, la ciencia no sólo debe estar en el laboratorio o en las instituciones académicas, sino en boca de todos aquellos que la disfrutamos y nos maravillamos ante sus avances.

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Razonando La Revista Escéptica Vol 3 Número 13