Mayo-Junio 2011

Mayo-Junio 2011

El divulgador escéptico es aquel individuo que disfruta de la ciencia. Su apropiada cultura científica le permite enfrentar todas aquellas ideas seudocientíficas de una manera entusiasta y firme. Es tal su pasión por la información científica que ha decidido dedicar parte de su tiempo a defender la ciencia que aprecia de todas las formas que sean posibles. Hoy, gracias a las nuevas herramientas de comunicación que brinda Internet (redes sociales, páginas web, blogs, podcast), estos divulgadores pueden llevar a cabo su pasión llegando cada vez a más personas.

El escéptico promedio no proviene de alguna carrera científica. Así, podemos encontrar que ostenta profesiones tan variadas como cartero, fotógrafo, administrador de empresas, ingeniero, diseñador gráfico, periodista, etc. Es la cultura científica que se mencionó la que hace la diferencia.

¿Cuáles son los temas que se abordan? Hay que aclarar que no sólo las seudociencias entran en el objeto de crítica. También tenemos a la religión, los mitos urbanos, las creencias personales, las especulaciones de la conspiración, etc. Pero a pesar de esto, el escéptico, como todo ser humano, basa parte de sus relaciones personales en la fe. Por ejemplo, cuando una novia le dice “te quiero”, de ninguna manera se solicitará evidencia contundente (un beso puede ser la mejor demostración).

Pero la divulgación escéptica debería tener otros fines además del de desenmascarar fraudes y hacer críticas. Dicho aspecto utilitario es importante, mas no el principal. Este tipo de divulgación, al igual que la divulgación científica, más allá de tener fines educativos, debería convertirse en una actividad en el cual el receptor de la información se deleite ante los argumentos recibidos. Asimismo, regresando a la utilidad, sus mensajes deben ser parte de un proceso de comunicación social en el cual la población reciba información confiable para tomar decisiones respecto a una buena inversión de sus recursos en ciencia y tecnología en lugar de proyectos seudocientíficos.

Ante el objetivo anterior, hay que eliminar el sentido apostólico de la divulgación escéptica. Algunos escépticos, más allá de querer formar parte de un proceso de comunicación social, llevan su labor como un apostolado en donde se busca quitar las vendas al resto de personas que han vivido engañados todo el tiempo cayendo en una especie de escepticismo radical e impositivo.

Por último, ¿debería el divulgador escéptico basar su cultura científica sólo en textos de divulgación y periodismo científico? ¿No sería más adecuado que consultaran los artículos especializados para tener la información de primera mano?

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Razonando La Revista Escéptica Vol 2 Número 10

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